Esta es una de mis celebraciones preferidas; sin contenido religioso ni racial. Más bien una celebración de los frutos de la tierra, de la amistad y la generosidad.
Poco despues de aquella comida que origina esta pacífica celebración, matamos a los indios, pero eso ya es otra historia y no es lo que celebramos hoy.
Estos, son dos días en los que la mayoría de nosotros estamos liberados de ir a trabajar o a la escuela, llega en un momento en que los días comienzan a ser más cortos , los árboles han perdido ya las hojas y comenzamos a buscar la ropa de abrigos en nuestros atestados roperos. Es un buen momento para juntarse en el nido con familia y amigos. Y acordarnos de los que no están.
Uno que no está es Jimmy Damour quien hace dos años tenia 34 y murió aplastado por una estampida de buscadores de ofertas tratando de entrar a un Walmart en New York.
Para mañana tenemos una posibilidad que Jimmy ya no tiene.
Podemos elegir entre dejar nuestras camas calentitas antes del amanecer, esperar sentados en nuestro auto en un sórdido estacionamiento de algún shopping y pasarnos el día buscando los mejores precios de objetos que no solo no necesitamos sino que probablemente tampoco queremos, pero obtenerlos es parte de este frenesí del Viernes Negro.
O tenemos la posibilidad de quedarnos tranquilos en casa, jugar al scrabble y comernos los restos de la fiesta de anoche y hasta jugar un rato a la pelota.
Si queremos imaginar como construir una economía y, sobretodo, una sociedad más sana, este es un buen momento para empezar. Descartemos el frenesí este año.
de acuerdo pops
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