Sunday, March 10, 2019

los domingos

los primeros recuerdos remiten a la confiteria del aguila en la paqueta esquina de callao y santa fe.
despues seria el cafe santa union ( buen nombre para una reunion de judios) y algo mas tarde, la biela.
con julio, delia y gaby desarrollé por imitacion, un desprecio ya superado por la mermelada de naranja.
la ceremonia  sigue impregnándome de olor a cafe, scones y facturas recien horneadas.

en algún momento los domingos por la mañana pasaron a ser en un lotecito en la costanera que a la noche se llamaba villa cariño y que asumo fue precursor de los hoteles alojamiento, poco populares en la epoca. pero de día era un espectacular lugar para jugar a la pelota , denominacion que le da un acento menos formal y pretencioso a jugar al futbol.
los hermanos fernando y martin, su primo daniel, ocasionalmente otro primo mayor, hector; arnoldo, el otro daniel, un servidor y su hermano, y algunos otros que le mayonesa en las venas no me permite recordar eramos los habituales.
julito con un autito que creo recordar era una cucaracha vw, recorria la limitada geografia que nos separaba y de ahi en alegre monton a la costanera a darle a la pelota.

despues de jugar y quedarnos con las rodillas raspadas nos ibamos a un carrito, literalmente un carrito, que vendía sandwiches de chorizo a la pumarola. su extravagante operador, con gorro de cocinero, se llamaba guido na'goppa quien fué, sí, el absoluto precursor de los carritos de la costanera. al poco tiempo apareció un segundo y con el tiempo eso se fue transformando en estructuras mas permanentes. los viejos los seguimos llamando los carritos de la costanera. por aquel carrito de nuestra infancia de don guido.
una de esas mañanas terminamos en el hospital fernandez en vez de lo de guido. un vidrio de botella, testigo quebrado de algun festejo de la noche anterior, se clavó en  mi tobillo. 65 años después, aún me duele si me golpeo ahi. o tal vez solo sea la nostalgia de esa infancia lejana.

los almuerzos domingueros eran inquebrantablemente en lo de la babe libe en la legendaria peleteria - vivienda de lima 1080, 23-8475 era el telefono, y el olor era a pieles  y a la piel blanca de mi querida abuela.
el zeide comia sentado de costado, acostumbrado a mirar desde alli, a dos cuarto de distancia, los clientes que entraran desde la calle. el sonido, poco sofisticado, era el de delfor y la revista dislocada, y el logico desenlace, domingo de por medio era la bombonera a ver al querido boquita.

el new york domiguero era en john's pizzeria de bleeker con diego y susi y nuestro montón de hijos

mucho, muchisimo mas tarde fue un bolichito en san telmo, en el mercado, donde almorzabamos pulpetas con viole y jorge y liliana

intercalados con almuerzos en martinez con ricardo y cora y mucho antes, era susana, en san isidro con gustavo y cristina

un breve paso por amenabar con liliana, ignacio, luz y las chiquitas de ella y las nuestras, jimena aun sin chiquitas.

y ahora miami, donde la ceremonia vuelve a ser el desayuno.
hace ya varios años casi exclusivamente en el grand beach hotel de surfside.
fernando, diego, jorge tango man, hasta que nos cambió por new york, marcelo, el ghordo goosetavo, alvaro casi siempre tarde  despues de fatigar su bicicleta, alex el olvidadizo.
invitados permanentes kiko y pablo mas invitados ocasionales.
este desayuno se ha transformado para mi en la vieja ceremonia familiar que comienza este relato.
gracias muchachos domingueros